Socialdemocracia Alemana
HELMUT SCHMIDT
Diciembre 2011
Todos los gobiernos han rescatado a bancos con dinero del contribuyente, pero el rebaño de gerentes financieros ha retomado el juego de azar de las ganancias, que va en detrimento del que no juega.
Trasformar el parlamento europeo en una institución de peso por sí misma, que asuma el control de los bancos, bolsas y sus instrumentos financieros mediante una regulación radical del sistema financiero en los países miembros de la unión monetaria, es la POLITICA con mayúsculas para neutralizar el Lobby globalizado de los bancos, más si nadie hace nada, varios Estados juntos pueden “instaurar entre sí una cooperación reforzada” amparados por el artículo 20 del Tratado de Lisboa, siempre que la materia no sea competencia exclusiva de la UE.
Alemania es un país con una gran economía muy competitiva que precisa estar integrada en Europa para protegerse, entre otras cosas, de sí misma, por lo tanto, hay que superar, al mismo tiempo, la tendencia alemana a dejarse seducir por su propio poder y el viejo juego de lucha entre un centro excesivamente poderoso y la periferia.
Su modelo de crecimiento ha de presentarse como una posibilidad más entre muchas otras propuestas y tener presente que el superávit alemán es el déficit de otros países, una violación del equilibrio del comercio exterior, cuyo antídoto se encuentra en la obligada subsidiariedad del artículo 23 de la Constitución Alemana.
La Unión Europea de la diversidad no es un Estado Federal. Es una Alianza de Desarrollo dinámico sin parangón en toda la historia, basada en los principios de solidaridad, libertad y justicia, que garantiza la igualdad de oportunidades. Los principios de la socialdemocracia de Helmut Schmidt
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