......Y rescatar para el nuevo paradigma de la especie las palabras de mujeres libres e inteligentes que se preguntaron sobre el significado de ser mujer: María Zambrano ("Delirio y destino"), María Laffitte ("La secreta guerra de los sexos") y Simone de Beauvoir ("El segundo sexo").....:
El camino del amor es poco seguro a la hora de ayudar a restablecer los nuevos vínculos en base al desarrollo de la conciencia individual de la mujer.
La primera relación, en la que ella "pierde" algo y él lo "consigue", no es solo una etiqueta, perder y conseguir marcan una dificultad de género a la hora de establecer los nuevos vínculos por este camino.
Perdida en el laberinto del amor, la mujer empezará a comprender lo solitarios que han sido todos sus encuentros. Cómo lo que de ella misma daba, el otro ni lo veía, ni lo esperaba y cómo el viento borra lo que del otro había creído parte de su propio ser. En el mejor de los casos, la desilusión rescatará a la conciencia de los delirios del amor.
La sociedad, por otra parte, ha llegado a muchos callejones sin salida, pero uno de los mas crueles es el que alarga hasta la desesperación el momento en el que la adolescencia, un periodo biológicamente muy corto, es reconocida como adulta. Este reconocimiento conlleva la independencia económica, proporcional a las capacidades y responsabilidades que la persona va asumiendo en la sociedad.
La mujer nueva de hoy tampoco cuenta con el derecho de la independencia económica, cosecha de nuestras abuelas, para adquirir conciencia de su feminidad. No puede proyectarse en su obra, mientras estallan a su alrededor las burbujas que, a la postre, representa el tejido productivo de nuestra sociedad.
En la historia hubo una relación de maestros y aprendices que permitía fluir la conciencia de "ser" al mismo tiempo que los jóvenes, pues si de la historia hablamos, la presencia de la mujer no sobrepasa la anécdota, adquirían conciencia de "valer", de su lugar en el tejido productivo de la sociedad, de poder proyectarse en su obra como persona independiente.
En los libros escritos por mujeres libres e inteligentes, y solo allí, la maestra espera a la aprendiz de mujer; ninguno debería faltar el el proyecto curricular de los centros docentes porque son el puente entre la ausencia de la mujer en historia y el futuro de la sociedad que, para que lo haya, las reclama.
En los libros escritos por mujeres libres e inteligentes, y solo allí, la maestra espera a la aprendiz de mujer; ninguno debería faltar el el proyecto curricular de los centros docentes porque son el puente entre la ausencia de la mujer en historia y el futuro de la sociedad que, para que lo haya, las reclama.

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